Una mujer apasionada ¿no es así? Y yo aquí, tan triste, tan triste; como siempre, como siempre.
Y el camino es árido y frío y mis pasos son lentos por el árido camino. Ni siquiera recuerdo cuando salí del trópico. Sólo sé que aquí yace mi tumba, en el condenado camino. O quizás no tan condenado sea, sino que de condenados es su destino.
Pueden hallarme aquí, quien me busca, en el desesperante oficio de encontrar mi tumba. En el interminable pero seguro camino, árido y frío.
miércoles, 9 de mayo de 2012
Otra noche
¿Quién más se pone tan triste cuando hay poca luz y el cielo está oscuro, cuando sólo las cálidas bombillas de los postes iluminan los caminos? ¿Quién má siente deseos de llorar cuando cae la lluvia? ¿Quién más aparte de mí y de Bach se siente solo rodeado de personas?
¿Quiénes se placen en la melancolía y en el aroma del sereno? ¿Quiénes se confortarían en morir bajo Andrómeda, Antares y Perseo?
Pero nunca desaparezco ni el frío ni en los aullidos del viento. Siempre amanece, se acaba el sueño. Por eso esta noche, igual que las demás, apago el interruptor esperando la vida se apagase detrás.
¿Quiénes se placen en la melancolía y en el aroma del sereno? ¿Quiénes se confortarían en morir bajo Andrómeda, Antares y Perseo?
Pero nunca desaparezco ni el frío ni en los aullidos del viento. Siempre amanece, se acaba el sueño. Por eso esta noche, igual que las demás, apago el interruptor esperando la vida se apagase detrás.
domingo, 6 de mayo de 2012
Ruido
Podría bramar a todo pulmón ante la silenciosa multitud y aún así nadie oiría nada. Porque no se trata del volumen del sonido sino del significado de las palabras; y cada uno me respondería cosas diferentes que poco tendrían que ver con mi comentario creyendo así que apaciguan mi tristeza. Y entre siete mil millones de personas, jamás oiría mi respuesta.
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