Ocurre algo curioso con la configuración de estas partes. Y es que debido al caprichoso diseño del cuerpo, todas, o casi todas, vienen acompañadas por un doble gemelo, casi idéntico, que se ubica al otro extremo del eje de simetría del cuerpo. Así, por ejemplo, la mano derecha, quien dicho sea de paso suele ser la parte más amada por los patrones, tiene como si fuera espejada o clonada una melliza llamada mano izquierda quien se ubica al otro extremo exactamente contrario del cuerpo. Lo que nos hace pensar ¿tendremos cada uno de nosotros un doble chino viviendo exactamente en el extremo contrario del planeta? ¿quizás un Juan cualquiera cuya única diferencia sería el nombre y los ojos siempre entrecerrados como cuando hace mucho sol?.
Bueno, ese no es tema de importancia ahora. Volviendo a la historia. La mano derecha tiene a la izquierda, el pie izquierdo tiene al derecho, los riñones también tienen semejantes y también, por el bien del ejemplo, mencionaré los granos.
Que conste que esta amplia explicación de las partes gemelas no es solo un capricho sino que de ahí se deriva la historia que contaré a continuación.
Las manos solían ser las partes más alegres del cuerpo. La izquierda y la derecha, aunque en bolsillos diferentes se llevaban muy bien, se amaban, para ser más precisos. Pero el pie izquierdo, la parte más periferal, olvidada y aislada del cuerpo creció envidiosa de las manos al ver que ellas eran libres y podían tocar todo y sentir la luz del sol. Mientras que él, miserable como se consideraba, era confinado a un sucio y húmedo zapato. Solía enojarse y refunfuñar en una esquina sobre su suerte y lo estúpidas que eran las manos. En especial “esa inmunda mano derecha” como solía llamarle. La odiaba tanto que apenas podía contenerse cuando por casualidad llegaban a encontrarse; como al momento de cortarse las uñas. Llegaba incluso a celar que la "inmunda mano derecha" fuera la que utilizase el corta-úñas en vez de él.
No era como las demás partes del cuerpo quienes sensatamente sabían que no todos nacieron para ser tan libres.
Y para colmo de males debía soportar las constantes golpizas que recibía de su archienemigo con la escusa de que debía matar mosquitos. “El maldito me golpea a su placer y luego pone esa cara de tonto diciendo que lo siente. Cree que no se que se está burlando de mi. No puedo creer que el amo vea lo que hace y no diga nada”.
Un día, al ver como las manos jugaban felizmente a formar la boca de un tiburón entrelazando sus dedos, Pie Izquierdo los miraba y sonreía.
- ¿Qué te traes entre pies hermano?- preguntó el pie derecho-
-“Voy a acabar con su felicidad, o mejor dicho, vamos, porque tú me vas a ayudar. Haras que Mano Izquierda se enamore de ti y cuando menos se lo espere la secuestraremos y ataremos una bomba a ella. Su inmundo hermano tratará de salvarla pero como soy un experto amarrando
bombas no podrá hacerlo a tiempo así que los dos harán ¡kabooom!”.
Así, el cobarde Pie Derecho fue obligado a ayudar a su hermano en su maléfico plan. Si bien era tímido, indeciso y cobarde también era atlético y bien parecido así que no le costó mucho hacer su encomienda. Mano izquierda cayó perdidamente enamorada y pronto pasaba más tiempo en las extremidades inferiores que con su hermano. Se podía oír decir: “¡Ese tipo cuando abre la boca se daña, pero ‘tá ma` bueeeno coño!”
Inesperadamente Pie Derecho llegó a apreciar la compañía de Mano Izquierda y hasta llegó a enamorarse de ella.
Mientras tanto, Pie Izquierdo veía como progresaba su plan. -ya es hora- dijo. Cuando vio la oportunidad, secuestró a la mano y prosiguió a utilizar sus habilidades de scout para amarrarle lo mejor que pudo la bomba. Luego prosiguió a enviarle una nota de auxilio a la mano derecha donde explicaba su plan y culminaba en la siguiente frase: “Si quieres volver a ver a tu hermana ven a las extremidades inferiores. Att: Pie izquierdo”
Todavía dudo que el pie izquierdo halla sido capaz de escribir dicha nota considerando la incomoda posición de los pulgares en un pie. Posiblemente obligó la pobre Mano Izquierda a hacerlo.
Mano derecha, por su parte, en cuanto vio la nota se dirigió lo más rápido que pudo a la guarida del pie. Allí encontró a su hermana amarrada a un árbol y una bomba a amarrada a ella. Quedaban tres minutos para la explosión y la Mano Derecha por más que intentó desatar la bomba o a su hermana no lo conseguía. De repente se oyó una sonrisa a lo lejos. Era el canto de victoria del pie izquierdo sobre su inmemorial enemigo.
Faltaba tan solo minuto y medio cuando Pie Derecho demasiado preocupado por su amada dijo: -Hermano, creo que deberíamos liberarla-
-Acaso estás loco!, Mi plan está tan cerca estar completado ¿y quieres que de vuelta atrás?-
-¡Pero hermano, yo la amo!
-Cállate, las manos se mueren hoy, y mi sueño se cumplirá finalmente.
Al ver que su hermano no entraría en razón y que se acababa el tiempo, el amor del cobarde lo hizo correr hacia su amada y aferrarse a ella con un fuerte abrazo. Si ella iba a desaparecer el lo haría con ella.
-Estas loco, ven aquí, explotaras junto a ellos- dijo el pie izquierdo pero su hermano no reaccionaba.
Faltaban solo 15 segundos para la explosión y el pie izquierdo alterado y temiendo perder a su tonto hermano corrió hacia ellos. Con las mismas habilidades de scout que le ayudaron a amarrar la bomba la desató hábilmente y la lanzó al aire justo a tiempo para que explotase en el aire antes de llegar al suelo.
Si observas las partes tu cuerpo jamás te darías cuenta de que esta historia aconteció realmente. Pero la realidad es que sí aconteció. Y aunque nadie murió ese día y aunque las partes de tu cuerpo no hablan, jamás una extremidad superior le volvió a dirigir la palabra a su equivalente en el suelo.
Las manos solían ser las partes más alegres del cuerpo. La izquierda y la derecha, aunque en bolsillos diferentes se llevaban muy bien, se amaban, para ser más precisos. Pero el pie izquierdo, la parte más periferal, olvidada y aislada del cuerpo creció envidiosa de las manos al ver que ellas eran libres y podían tocar todo y sentir la luz del sol. Mientras que él, miserable como se consideraba, era confinado a un sucio y húmedo zapato. Solía enojarse y refunfuñar en una esquina sobre su suerte y lo estúpidas que eran las manos. En especial “esa inmunda mano derecha” como solía llamarle. La odiaba tanto que apenas podía contenerse cuando por casualidad llegaban a encontrarse; como al momento de cortarse las uñas. Llegaba incluso a celar que la "inmunda mano derecha" fuera la que utilizase el corta-úñas en vez de él.
No era como las demás partes del cuerpo quienes sensatamente sabían que no todos nacieron para ser tan libres.
Y para colmo de males debía soportar las constantes golpizas que recibía de su archienemigo con la escusa de que debía matar mosquitos. “El maldito me golpea a su placer y luego pone esa cara de tonto diciendo que lo siente. Cree que no se que se está burlando de mi. No puedo creer que el amo vea lo que hace y no diga nada”.
Un día, al ver como las manos jugaban felizmente a formar la boca de un tiburón entrelazando sus dedos, Pie Izquierdo los miraba y sonreía.
- ¿Qué te traes entre pies hermano?- preguntó el pie derecho-
-“Voy a acabar con su felicidad, o mejor dicho, vamos, porque tú me vas a ayudar. Haras que Mano Izquierda se enamore de ti y cuando menos se lo espere la secuestraremos y ataremos una bomba a ella. Su inmundo hermano tratará de salvarla pero como soy un experto amarrando
bombas no podrá hacerlo a tiempo así que los dos harán ¡kabooom!”.
Así, el cobarde Pie Derecho fue obligado a ayudar a su hermano en su maléfico plan. Si bien era tímido, indeciso y cobarde también era atlético y bien parecido así que no le costó mucho hacer su encomienda. Mano izquierda cayó perdidamente enamorada y pronto pasaba más tiempo en las extremidades inferiores que con su hermano. Se podía oír decir: “¡Ese tipo cuando abre la boca se daña, pero ‘tá ma` bueeeno coño!”
Inesperadamente Pie Derecho llegó a apreciar la compañía de Mano Izquierda y hasta llegó a enamorarse de ella.
Mientras tanto, Pie Izquierdo veía como progresaba su plan. -ya es hora- dijo. Cuando vio la oportunidad, secuestró a la mano y prosiguió a utilizar sus habilidades de scout para amarrarle lo mejor que pudo la bomba. Luego prosiguió a enviarle una nota de auxilio a la mano derecha donde explicaba su plan y culminaba en la siguiente frase: “Si quieres volver a ver a tu hermana ven a las extremidades inferiores. Att: Pie izquierdo”
Todavía dudo que el pie izquierdo halla sido capaz de escribir dicha nota considerando la incomoda posición de los pulgares en un pie. Posiblemente obligó la pobre Mano Izquierda a hacerlo.
Mano derecha, por su parte, en cuanto vio la nota se dirigió lo más rápido que pudo a la guarida del pie. Allí encontró a su hermana amarrada a un árbol y una bomba a amarrada a ella. Quedaban tres minutos para la explosión y la Mano Derecha por más que intentó desatar la bomba o a su hermana no lo conseguía. De repente se oyó una sonrisa a lo lejos. Era el canto de victoria del pie izquierdo sobre su inmemorial enemigo.
Faltaba tan solo minuto y medio cuando Pie Derecho demasiado preocupado por su amada dijo: -Hermano, creo que deberíamos liberarla-
-Acaso estás loco!, Mi plan está tan cerca estar completado ¿y quieres que de vuelta atrás?-
-¡Pero hermano, yo la amo!
-Cállate, las manos se mueren hoy, y mi sueño se cumplirá finalmente.
Al ver que su hermano no entraría en razón y que se acababa el tiempo, el amor del cobarde lo hizo correr hacia su amada y aferrarse a ella con un fuerte abrazo. Si ella iba a desaparecer el lo haría con ella.
-Estas loco, ven aquí, explotaras junto a ellos- dijo el pie izquierdo pero su hermano no reaccionaba.
Faltaban solo 15 segundos para la explosión y el pie izquierdo alterado y temiendo perder a su tonto hermano corrió hacia ellos. Con las mismas habilidades de scout que le ayudaron a amarrar la bomba la desató hábilmente y la lanzó al aire justo a tiempo para que explotase en el aire antes de llegar al suelo.
Si observas las partes tu cuerpo jamás te darías cuenta de que esta historia aconteció realmente. Pero la realidad es que sí aconteció. Y aunque nadie murió ese día y aunque las partes de tu cuerpo no hablan, jamás una extremidad superior le volvió a dirigir la palabra a su equivalente en el suelo.
Necesito una explicación....... me urge
ResponderEliminarEs un proyecto de la uni. Había que crear una historia de por qué el pie y la mano se odian.
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